43ª edición del festival de jazz Banlieues Bleues en Seine-Saint-Denis. En el programa de esta noche: la Orchestre de la Crèche (República Democrática del Congo - estreno).
Cada semana, la terraza del Hotel La Crèche se ilumina al ritmo de la rumba clásica, llenando de energía todo el barrio de Matongé, el centro de la vida nocturna más vibrante de Kinshasa. Allí arriba, el ambiente es sencillo, cálido, casi mágico: generaciones se mezclan, se rozan, se abrazan y bailan hasta el amanecer. En el corazón de esta noche suspendida, una orquesta intergeneracional interpreta con pasión las joyas de lo que los habitantes de Kinshasa llaman la "época dorada" de la rumba congoleña.
Nacida en la década de 1950, esta rumba icónica es el resultado de una mezcla irresistible: rumba afrocubana, ritmos tradicionales y un toque de jazz. Se convirtió rápidamente en la banda sonora de un continente: símbolo de libertad durante la descolonización de 1960, hizo bailar a toda África gracias a leyendas como Kabasele, Franco, Tabu-Ley y Papa Wemba, figuras extravagantes del sape (un movimiento de moda congoleño) y estrellas que congregaron a todas las clases sociales en la misma pista de baile.
Hoy, esta rumba histórica casi ha desaparecido de los clubes de Matongé… excepto en La Crèche. Allí, renace intacta, interpretada y cantada con una sinceridad conmovedora por quienes la llevaron a su máximo esplendor. Estos guardianes de la época dorada la transmiten con una elegancia excepcional, como un patrimonio vivo, un arte de vivir compartido a través de la música, las sonrisas y los pasos de baile.
En La Crèche, la rumba no es un recuerdo: es una celebración. Un momento luminoso. Un milagro que sigue haciendo latir el corazón de Kinshasa.
>>> Concierto de pie.
Nacida en la década de 1950, esta rumba icónica es el resultado de una mezcla irresistible: rumba afrocubana, ritmos tradicionales y un toque de jazz. Se convirtió rápidamente en la banda sonora de un continente: símbolo de libertad durante la descolonización de 1960, hizo bailar a toda África gracias a leyendas como Kabasele, Franco, Tabu-Ley y Papa Wemba, figuras extravagantes del sape (un movimiento de moda congoleño) y estrellas que congregaron a todas las clases sociales en la misma pista de baile.
Hoy, esta rumba histórica casi ha desaparecido de los clubes de Matongé… excepto en La Crèche. Allí, renace intacta, interpretada y cantada con una sinceridad conmovedora por quienes la llevaron a su máximo esplendor. Estos guardianes de la época dorada la transmiten con una elegancia excepcional, como un patrimonio vivo, un arte de vivir compartido a través de la música, las sonrisas y los pasos de baile.
En La Crèche, la rumba no es un recuerdo: es una celebración. Un momento luminoso. Un milagro que sigue haciendo latir el corazón de Kinshasa.
>>> Concierto de pie.

